Mi cuerpo
temblaba al son de toques de tambor, de la melodía intensa de mis gemidos,
sustraídos de sus gestos, de sus envites y de sus jugadas. Y él, el hombre,
elevando su rostro entre el hueco de mis piernas, me miró desafiante antes de
inclinarse al regodeo y complacencia de mi sexo.
Sus manos se agarraron a mis pechos como garras de águilas cogiendo a su
presa, hundiendo sus dedos para no perderlos en su vuelo, y mis pezones, dolidos y reclamantes, vacíos y
abatidos tras la ausencia de aquel séquito de arremuescos, mimos y arrumacos,
volvían a verse altivos y arrogantes, reclamantes a que las yemas de aquellos
dedos maestros, tan pronto dúctiles como tan pronto inclementes, se vencieran
sobre ellos conquistando, sometiendo y esclavizando su piel, encadenándolos a
sensaciones y sacudidas en estremecían todo mi cuerpo.
Y abajo, en terreno conquistado y humillado, su rostro se hundía
percibiendo el olor y el calor de la victoria. Su lengua, implacable cual
aguerrido soldado, peleaba incansable contra la protuberancia caliente,
brillante y sonrojada de mi clítoris. Sus dedos, que habían abandonado parte de
su presa, descendieron lentos, cruzando la planicie y adentrándose,
decididamente, en el bajo bosque que perfilaba la entrada al placer donde, al
final, no había más que vencedores.
Me agarré a las sábanas, arrugándolas bajo la fuerte presión de mis puños
mientras mi boca húmeda, salpicaba jadeos que secaban mi garganta. Mis
improperios, insolentes, pícaros y provocadores, eran como alfilerazos en el
hacer de mi hombre que, encendido y predispuesto a más, devoraba ávidamente mi
coño, penetrando con su lengua, haciéndome sentir más reina que esclava, pero
no podía evitar, al mismo tiempo, sentirme más vencida que nunca, subyugada,
rendida y sometida a aquel juego que me haría alcanzar la gloria
Pero aún cabía lugar para la sorpresa. No quiero estar preparada para
ellas. Prefiero dejarme seducir ante ellas. Y la impresión llegó en forma de
caricia, de húmeda caricia, que alcanzó los minúsculos surcos sonrosados de mi
ano, empujando suave en su entrada, sin intención más alevosa que inducirme a
la algarabía y al desconcierto hasta que su lengua se extendió plana y
decidida, alejándose como buscando mi nirvana, hasta tropezar con el fanal
ardiente de aquel aljófar cultivado, estimulado y enloquecido, sensible y
perceptivo en el que se había convertido mi clítoris bajo aquella capa de fluidos
que eran mis jugos y su saliva.
Y de mi sexo, irremediablemente,
surgió como un maremoto toda la fuerza de un orgasmo, destrozando a su paso
todo muro de contención, usurpando el espacio entre mis piernas, aquél en el
que él se amparaba y al que se aferraba, probando así el delicado sabor de su
asedio.


Ese hombre te ha amado como una aguila indomable.
ResponderEliminarAcá, he sentido tu orgasmo, he oído el sonido de tu grito,y el aroma que salió de tí.
Una fuerte história.... un clase muy provechosa de como amar a una mujer.
Una mujer que se hizo de esclava a reina. Lindísima entrada.
Habrá continuación?
Nada se acaba al final, Sex... Después de un paso, otro...
EliminarBesos de Pecado.
Descubriendo nuevos secretos..., profanando oscuros altares..., experimentando nuevas sensaciones…
ResponderEliminarNunca se deja de aprender, nunca se deja de descubrir…
Podría decirse aquí aquello de que puede más la pluma que la espada, aunque en este caso, es más bien más poderosa la lengua que la espada más afilada…
El “poder de una lengua sabia”…, el poder de vuestras palabras que estimulan, excitan, calientan y provocan.
Mi enhorabuena, lady PI.
Una vez más, lo habéis logrado :-)
Hace honor dama a el titulo de su espacio... Es todo tacto que apresa y aprieta hasta la éxtasis... Orgásmico e intenso. Saludos desde mi isla.
ResponderEliminarALIMENTANDO AL PASIÓN...
ResponderEliminarJOLIN QUE ME HA DADO HAMBRE Y TODO.
UN BESAZO PURAMENTEINFIEL!!!
No hubiera podido prever otro "final" para tanto placer desbocado/conv(b)ocado...
ResponderEliminarGanadores... todos, como debe ser (miss it... :/...)
Besitos mil, peruanísimos, claro.
Intenso, más que el café que ahora mismo tengo entre las manos. Qué lujo leerte con esa cascada de palabras describiendo la sexualidad más íntima y más carnal. Mag, a tus pies!
ResponderEliminarNo dejas de sorprenderme.
Mil besitos de lunes, preciosa.