Dios y hombre verdadero, príncipe azul y príncipe negro,
por ser Vos quien sois, placer y
castigo,
y porque, en ocasiones, se os ama por encima de todas las
cosas.
Y si alguna vez, porque sois tantos Vos, he logrado la concupiscencia y la impudicia,
no me pesa, porque podéis castigarme con las penas de vuestro
infierno.
Animada en vuestra divina gracia,
el pilar elevado de vuestras bragaduras,
propongo firmemente nunca más ignorar lo que sois
y cumplir la penitencia que me sea impuesta,
para el pecado de mi carne y de mi alma,
de mis entrañas y mi esencia,
esa que brota sublime y excelsa, cuando vuestros vehementes tactos
inundan las plegarias de mis culpas,
porque no me
arrepiento de haber caído,
pues mil veces lo haría...
Pues no hay pecado más
grande que no pecar para creerse libre de pecado
Y si es con Vos... Santo Pecado
porque sois la sacralización pagana de mis virtudes,
eleváis mis pasiones y perturbáis mis cimientos;
hacéis de mí princesa y puta, vuestra y no vuestra,
sierva y esclava, ama y señora... siempre en Vos.


Ave María putísima,
ResponderEliminarque en el pecado fuiste concebida.
Amén.
Que el Dios de la lujuria te salve, María,
pues llena estás de sensuales gracias,
tu Señor siempre estará contigo,
pues su sierva tu eres,
entre todas las mujeres,
y bendito es tu deseable vientre,
por Él y por nos.
Puta María,
sierva de tu Dios,
enséñanos a nos, los pecadores,
los secretos del deseo,
ahora y hasta la hora de nuestra muerte.
Amén
Ave María putísima,
que en el pecado fuiste concebida.
De aquí, directos a la gloria del infierno. Amén.
EliminarDigno de una Safo moderna ¿No crees?
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