Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


viernes, 17 de enero de 2014

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Creo que en el fondo estaba jugando conmigo... A mí los juegos no me disgustan pero también reconozco que en determinados momentos me cabrean, porque me impaciento.
Su mano rodeaba mi cuello de manera muy sutil, lo suficientemente etérea como para retenerme en aquella posición. Veía muy cerca la precisión de aquel glande, pero solo lograba llegar a alcanzarlo con la punta de la lengua. Mis manos, clavadas como garfios a sus piernas, sujetaban la impaciencia de mi desesperado cuerpo. Mi boca, menos torpe que hambrienta, se abría, no solo a mi lengua sino también a la posible entrada de aquella polla, venosa y colmada, que se elevaba hacia el techo y que él manejaba maliciosamente ante mí, para mi zozobra y desazón, dejando libres unos hinchados testículos que se me ofrecían como delicias rosáceas. Se acercaba dejándome percibir el olor de su excitación, golpeando mis mejillas en sus cargas, y se alejaba rozando el pardo tronco de su sexo por ellas, casi en la misma proporción en la que aumentaba mi excitación y el deseo de retener aquella arma en el interior de mi boca y sentir su densidad y su solidez; pero debía conformarme con lamerla cuando él, intencionadamente, la ponía a mi alcance...
¿Quería que le suplicara, que le solicitara, que le pidiera..., que me lamentara de su postergación?
Él solo quería que me entregara... Pero yo también sé jugar...
En el fragor de la batalla, determinadas percepciones se minimizan o se mimetizan y si, hasta entonces, mis manos se habían mantenido fijas en sus muslos, aguerridas a ellos fuertemente por las yemas de mis dedos..., se soltaron y, como el zarpazo incontrolado de una gata acosada, lo que antes había sido suave ahora se convertía en un marcaje del territorio...Ocho largos arañazos, cuatro por cada lado, se dibujaron desde sus caderas hasta la mitad de sus muslos... Ahora no, pero más tarde, cuando la pasión se debilitara y dejara paso a sus secuelas..., mis marcas sobre su piel le quemarían...
A veces, soy esa gatita sumisa que se contonea tontorrona y se deshace por una caricia... Otras, soy esa otra gata vengativa que no se conforma con un solo zarpazo...

6 comentarios:

  1. Estoy acá, leyendo esa tiernura de história. Lograste mezclar fuerza, erotismo y tiernura en esas líneas. Quisiera yo ser el dueño de esa glande.... quisiera...
    Hiciste una definición muy precisa de ti misma: "A veces, soy esa gatita sumisa que se contonea tontorrona y se deshace por una caricia... Otras, soy esa otra gata vengativa que no se conforma con un solo zarpazo..."
    Cuanto a la entrada..... muyyyyyyyy linddaaaaaaa....
    Besitos llenos de fuertes pecados....

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  2. Grandioso relato. El juego de dos puede llegar a ser inmenso.

    A tus PIES

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  3. Ahora entendí la entrada siguiente...jeje...con razón se quejo...que habrá inventado para justificar esas heridas...de guerra?

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  4. terrible mujer que me llena de gozo
    El Extraterrestre

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  5. JEJEJEJEJE,,,, ESO LE PASA POR JUGAR DEMASIADO Y HACERTE SUFRIR.
    GATITA MALA!!!!
    UN BESAZO PURAMENTEINFIEL!!!

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  6. Juego de dos estos relatos me tiene esclavizada ,todo me hace volar mi imaginación y puede una tontorróna convertirse en una ardiente e isaciable gatita deseosa nada más de complacer a un hobre así de fogoso. Me facianan todose estos

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Decía August Rodin: «En el arte, la inmoralidad no puede existir. El arte es sagrado».

La escritura erótica es una expresión artística que evoca y despierta la sensualidad y el deseo a través de las palabras; busca celebrar la belleza del cuerpo, la intimidad humana y la conexión carnal, convirtiendo la expresión sexual en una experiencia estética y literaria.
Nos invita a explorar el placer y la sensualidad de una manera que trasciende lo físico y se adentra en lo más profundo de nuestro ser.

©ɱağ



La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.