Hace algunos años, cometí un pequeño Pecado que pasó inadvertido y que
hoy he recordado hojeando un libro al que le estaba sacando el polvo y que
tenía olvidado. Ha aparecido entre sus hojas a modo de historia, de relato
breve, escrito de mi puño y letra, con uno de esos bolígrafos de tinta líquida,
negro sobre blanco.
Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.
El Tacto del Pecado
He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.
lunes, 3 de febrero de 2014
La escapada con Teseo...
Mitología de un Pecado o mi amor por las Serpientes...
Disponía,
así mismo, de una amplia terraza en los jardines. La particular decoración de
éstos y su proximidad a Santa Sofía, hacían de él un lugar casi mágico. En sus
diferentes plantas podría disfrutarse de una decoración sumamanete trabajada,
basada en frescos y esculturas; impresionantes telas para las cortinas, ricas
alfombras turcas, detalles en las mesas dignos de una tradición imperial;
lámparas de araña que recordaban a las serpientes de la medusa, farolillos
típicos colgados en grupos, paredes forradas de madera, un mobiliario regio
acorde, rincones más tertulianos de mesas bajas rodeadas de impresionantes
cojines de ricas telas, abundancia de espejos en grandes marcos de madera
tallada...
Había un
singular detalle en la carta, el cual podían quedarse los visitantes como
recuerdo. Se trataba de una cartulina rectángular, más larga que ancha, con
grafismo antiguo en el que se narraba la historia de Perseo y de cómo consiguió
hacerse con la cabeza de Medusa.
Esto me hizo
pensar en uno de mis miedos, insuperable hasta unos meses antes. Con la fobia que
les tengo a las serpientes, no me imagino qué hubiera sucedido de haberme hallado
en el pellejo de Perseo _peor aún en el de
Pero
entonces pensé en cómo podría ser antes, qué se escondía bajo aquel mostruoso
aspecto revelado tras aquella maldición. Los dioses y, por ende, diosas,
caprichosos y caprichosas como no hay otros ni otras, no se conformabann con
sus poderes, sino que se vanagloríaban de su utilización, carentes de esa
cualidad llamada bondad.
Gorgona no
era tan mala. La habían hecho pero bajo aquella apariencia estoy segura de
que existía un hermoso corazón. Yo tengo buen corazón, pero Dios, que gustazo
poder convertir en piedra a cualquier insurrecto o insurrecta –odio utilizar la
@-.
Sonreí al
pensar en esto. Mi mirada se cruzó con la de mi amante. Sí, en un momento
puntual de mi vida, cansada ya de la misma rutina, de un novio, no sé si fiel
o no, pero un verdadero ídolo de masas femeninas y, sobre todo, cansada de ser
“la señora de...”, o mejor dicho, cansada de ser una Penélope y no en espera de
Bardem _por el que no paso ni pena ni gloria-, sino de un Ulises cualquiera;
decidí ponerme el mundo por montera y ligarme a un yogurín que me pusiera las
pilas. ¡Y bien que me las puso! Con alevosía, nocturnidad y premeditación.: Un
perfecto Caos en medio de Nicte, entre Érebo y bajo los ojos de un dios mortal,
siguiendo los hilos de Ariadna para escabullirme del Minotauro. Teseo, a su
madre se le ocurrió semejante nombre, era una especie de arrogante Poseídon que
había osado poseerme en el altar sagrado de mi cama de matrimonio, aunque la
única Atenea capaz de castigar fuera yo misma. ¡Bendito castigo luchar entre
los brazos de semejante mortal! Yo, como Medea, intenté envenenarlo y, no fue
precisamente para lograr bienes materiales sino para satisfacerme en carne y
alma de los juegos amatorios de mi joven amante que, como Dioinisio, no sólo
podía embriagarme de rico caldo si no, también, hacerme sentir inmortal.
Mi novio (entre nosotros nos llamamos marido y mujer),
imagino que cuando lo descubra, si es que quiere descubrirlo, montara en
cólera. Como Zeus vengador del hogar ultrajado, maldecirá, y sus palabras se quedaran ahogadas en su silencio porque un dios como Zeus protege a sus hijos y
a su casa... No dice nada de la esposa. Yo, como Enoe, ya sabía lo que iba a
acontecer desde el primer instante que vi a mi novio, cual París pastor pero
no iba a sacrificar más mi vida por él. Tenía que vivir la vida y empezar de
cero. Y así lo hice. El día que conocí a Teseo, mi amante, yo iba vestida de
Selene. Él, como Endimón, me hizo prometer que lo visitaría en cada uno de sus
sueños –no estoy segura si dijo “sueños” o dijo “cama”. Desde entonces, mi
Zeus, tiene pesadillas. Y espero que no someta a un eterno sueño al pobre
Endimón.
Aquella
noche había salido tirando de mi carro _un mercedes rojo impresionante, regalo
del dios del Olimpo, con no sé cuántos caballos-, mi vestido blanco _un
Versache digno de una diosa_, mi melena suelta _ni Helena hubiera sido capaz de
hacerme sombra con la suya_ y una ganas terribles de comerme el mundo. Más que
una dulce Selene parecía una Afrodita _creo recordar que nació de la espuma,
bueno, de un inmortal miembro masculino que correteaba suelto por el mar_.
Tenía y
tengo mis armas y mis amigas las Harpías me habían aleccionado bastante bien. Y
allí estaban ellas, dispuestas a subirse al carro y como diosas Nyx, convertirse
en las diosas de la noche. Yo no me iba a quedar a la zaga. Así que cuando ví
al aparente incauto Teseo, no dudé en ponerlo en tesitura. Lo malo fue que las
Harpías decidieron hacer lo mismo y cual diosa del Olimpo, le convertí en juez
y parte de aquel acto. Era el momento de la discordia y como hiciera Eride,
lancé la manzana de oro sobre el tapete. El “pobre” Teseo se encontraba ante
tres diosas pero no estaba yo dispuesta a pelearme por su “manzana” y dejar que
él se lavara las manos. Mónica, cual Hera, le ofreció todos sus poderes
resumidos en dos poderosas razones. Mila, cual Atenea, le ofreció la segura
victoria ante sus encantos. Así que a mi me tocaba el papel de Afrodita y, en
un sutil juego de palabras, le prometí el amor de la mujer más hermosa _ ¡por
los dioses del Olimpo, ellos me libren de ser vanidosa!_... Pero, en realidad,
no le estaba ofreciendo nada porque él se lo tenía que ganar. ¡Se armó la de
Dios! ¡Perdón! ¡La de Troya!
Me he
escapado a Estambul, escondida entre los brazos de mi dios mortal. No hay
excusa. El rey Meleano debe andar subiéndose por las paredes. Se han llevado a
su Helena y lo ha hecho un don nadie a sus ojos. Me da igual. Si no, que se
vaya con su madre que ese complejo suyo de Electra me tiene mortificada. Los
ojos de Teseo _y lo que no son ojos_ me tienen cautivada y hace de mí lo que
quiere _porque me dejo_. Además, es un amante tan entregado como sumiso. Mi
pareja empieza a ser aburrida, seguro que tiene una excusa pero todavía no la ha justificado; como si las Musas le hubieran abandonado, y yo
ando muy inspirada.
He superado el miedo a las serpientes. Ahora me las como. Imagino que debía toparme con una grande. Y me he convertido, desde mi pedestal, en la diosa de la
sonrisa y la trenzadora de engaños, con la suerte de no tener una Hera que me
persiga, ni de que se despierte el humillado Zeus, montando en divina cólera y nos acabe
arrojando del Olimpo.
5 comentarios:
Decía August Rodin: «En el arte, la inmoralidad no puede existir. El arte es sagrado».
La escritura erótica es una expresión artística que evoca y despierta la sensualidad y el deseo a través de las palabras; busca celebrar la belleza del cuerpo, la intimidad humana y la conexión carnal, convirtiendo la expresión sexual en una experiencia estética y literaria.
Nos invita a explorar el placer y la sensualidad de una manera que trasciende lo físico y se adentra en lo más profundo de nuestro ser.
©ɱağ
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La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.





Precioso e interesante
ResponderEliminarBesotes
Es una entrada diferente pero no deja de lado la esencia del blog ni la personalidad de Pura.
ResponderEliminarGracias por dedicarme un ratito.
Besos de Pecado.
Una pieza más para completar el puzzle...
ResponderEliminarSiempre supe que sólo había que tener paciencia...
Ve usted, lady PI, como es verdad que cada día la conozco un poquito mejor?
PD: Puede que sea cierto que yo la dejo a veces sin palabras..., pero a veces también usted me deja "de piedra"..., y eso que aún no la he mirado a los ojos :-)
Feliz día, lady PI, y que Afrodita vele por vos...
Afrodita / Venus
Nació de los castrados genitales
de Urano, sobre el mar; la espuma era
la semilla del dios, y ella una fiera
de tórridos instintos animales.
Algo de amor, y vértigos sexuales,
desnudez y belleza su manera,
se encapricha, seduce y adultera
en el Olimpo y entre los mortales.
Helena de los cielos, otorgada
a marido vulgar, pues su llegada
provocó entre los dioses competencia.
Semen astral bajo su piel fluía,
que en explosión erótica surgía
como testigo de su procedencia.
(Francisco Álvarez Hidalgo)
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UN RELATO SORPRENDENTE Y REALMENTE HERMOSA,
ResponderEliminarY SOBRETODO GRACIAS POR LA LECCIÓN DE MITOLOGÍA GRIEGA.
CUANDO VUELVAS A ESTAMBUL, YA NOS CONTARAS COMO TE VA.
UN BESAZO PURAMENTEFIEL!!!
Estamos para aportarnos cosas positivas y cuantas más mejor. Yo aprendo de todos vosotros y yo... intento transmitiros lo que sé. Creo que fue Machado quien dijo, más o menos, que se gana en lo que se enseña y se pierde en lo que uno se guarda.
ResponderEliminarBesos de Pecado a todos.