Una ducha rápida, equipaje para un fin de semana, algo de dinero, la cámara de fotos... El café con leche rapidito y nos subimos al coche en dirección a..

Descorrió la cortina y subió la persiana. Los cristales estaban empañados y se había acumulado algo de nieve en los relieves. Durante la noche había caído algo y se acumulaban unos cuantos dedos sobre la baranda del balcón.
Fuera, el paisaje seguía siendo indescriptiblemente bello. Un impresionante cielo azul, como si nada hubiera pasado; un espectacular sol, los pinos cubiertos de blanco cristal...
No sé adónde íbamos a ir pero si había que desayunar así de fuerte es que la cosa requería energía.
Me pregunté si tenía algo que ver con Lucas o era pura casualidad. Con eso de que se contaban casi todo, no sé si le habría dicho algo de nuestra aventura, aunque no me nombrara implícitamente... Pero la idea... la parafernalia...
Alcancé su capullo con la lengua y empecé a lamerlo. Lo hice despacio, en toda su extensión, degustando el chocolate que hizo una auténtica y placentera delicia comerme aquella polla, sin dejar de mirarle a los ojos mientras lo hacía. Ver su deseo y el placer reflejados en la contracción de sus músculos o en la dilatación de sus pupilas. Y verle chuparse los dedos para deshacerse del chocolate... ¡¡Ufff.!!.. aquéllo me puso a mil. Y por ende, mi excitación subiendo al mismo ritmo. A pesar de que ya no quedaba chocolate continué comiéndosela, chupándosela hasta que él se apartó para darme la vuelta.
Noté sus manos en mis glúteos, acariciarlos, separarlos..., frotar los pliegues de mi ano y darme un par de zotes en las nalgas. Me puse tensa pero me excitaba el gesto. Percibí la caída tibia del chocolate, ahora desde la parte más alta de mi culo; deslizándose, acompañado de las caricias de Nacho hasta mi coño. Las puertas del cielo se abrían para él. No debió ser gran cantidad, seguramente la justa para que mi marido se deleitara en lametones de arriba a abajo y viceversa. Mi camisón, mi bonito camisón, tenía el peor estreno que podía haber tenido; eso sí, testigo de todo un morboso ritual. Nunca me había gustado tanto estar pringosa. Y doy por hecho que estaba cumpliendo una de sus fantasías y que nunca me había confesado.
Sus labios empezaron a recorrer mis muslos, siguiendo el camino que los hilos de chocolate formaban sobre mi piel mientras sus dedos seguían hurgando en el interior de mi coño. Ahogaba mis gemidos sobre la almohada y, aquellas acometidas casi eléctricas que se producían en mi interior expandiéndose por todo mi cuerpo, las soportaba apretando mis puños contra las sábanas.
Mis gemidos parecían protestas. Protestas que, por supuesto, solo eran un reclamo para él. Separó más mis piernas, con lo que mi cuerpo se venció sobre la cama, pegándome más a ella pero dejando mi culo en pompa. Me asió por las caderas, atrayéndome hacia él. Su polla se frotó entre mis nalgas, buscando el orificio de entrada que, suplicante, babeaba por ella. Percibí su capullo, entrando y saliendo; luego, sobrevino el resto hasta tenerla por completo en mí. Sus movimientos, hacia delante, hacia atrás, eran puras y duras embestidas que hacían hundían mi rostro en la almohada. Yo tensaba mis músculos para sentir más su fricción. Sabía que eso a él le gustaba, que le excitaba... como a todos. Y mis movimientos circulares acompasados con sus envites... Creí que moría de gusto en ese mismo instante pero el muy cabrón, lejos de satisfacer mis deseos, se recreó en torturarme, en alargar el desenlace... Mi coño rezumaba, suplicaba... y perdía ante los deseos de mi marido.
Dos azotes con la mano -parecía cogerle gusto a eso de palmotear en mis nalgas. Debía ser por lo tanto que a mi me gustaba-, y me hizo levantarme pero seguí de rodillas. Tiró de mi pelo, obligándome a echar la cabeza hacía atrás. Acercó su boca a mi oreja.
- Dime qué quieres que haga ahora... -susurró para mordisquear mi lóbulo y tirar de él.
- Fóllame.
- ¿Cómo? ¡Más alto! -reclamó tirando un poco más de mi pelo.
- ¡Fóllame! -alcé más la voz.
- No te oigo... ¿Qué quieres? -y con la mano libre, me cogió del cuello, apretando ligeramente mi garganta.
- ¡Quiero que me folles...! -me pareció gritar lo suficiente.
- ¿Cómo quieres que te folle? ¿Cómo a una puta o como a una princesa? -¡Joder! Aquellas palabras eran nuevas en él pero para mí no. El Macho Alfa me las había mencionado ya.
- Como a una puta -respondí. En un brusco gesto quedé de nuevo de bruces contra el colchón. Su mano en mi nuca me impedía moverme.
- Así me gusta... -me susurró antes de soltarme. Volvió a tomarme de las caderas y me penetró sin contemplación alguna, sin ningún tipo de miramiento, hasta lo más profundo de mi mojado coño. Dentro... Fuera... Dentro... Fuera... No paró hasta que yo me corrí y, aún así, mojados los dos, siguió con sus empujes. Se había vuelto salvaje. El hombre calmado, romántico, dulce de minutos antes, era ahora un cabrón que me follaba como lo que le apetecía que yo fuera: como su puta.
Como tal me comporté.
Fresas y chocolate. Suena a película.
Nunca había disfrutado tanto del chocolate. De las fresas, sí, evidentemente.
Me había jodido en lo mejor de mi sueño. Cierto, pero me había encantado cómo lo había hecho. Ese día me levanté bien jodida, quiero decir, bien follada.







Otra vez...creo que voy a comenzar a leerte por la tarde noche no por la mañana cuando mi esposa esta lejos...genial te felicito me a encantado y nuevas ideas me has dado...aunque en algo me parezco a él, puedo comenzar muy tierno y suave pero terminar poseído casi un loco ....besos.
ResponderEliminarBueno es saberlo, Fénix. Ya sabes quién te lo agradecerá. Me alegro de darte nuevas ideas. De esas tengo algunas, así que nos queda mucho por hacer.
EliminarBesos de Pecado.
Ahora guardaras un muy buen recuerdo del pringoso chocolate... Vaya detallazo!!!! Y es que esos detalles no se olvidan nunca.... un fin de semana intenso y muy, muy sensual y excitante guapa!!!
ResponderEliminarMe gusta la forma de detallar que tienes, ya te lo he dicho en otras ocasiones, y es que lo haces vivir.... y eso es difícil!!!
Montones de besinos!!! :)
¡Si supieras que el chocolate no me gusta! ¿Cómo par ano acordarse? La verdad es que este hombre es como un oso amoroso. Todo dulzura pero cuando le dan esos ramalazos de pasión... Es la hostia.
EliminarBesos de Pecado.
¿A qué sabía el chocolate? :-)
QUE BUENA MANERA DE EMPEZAR EL DÍA, CON UN BUEN DESAYUNO Y EN MUY BUENA COMPAÑÍA, JEJEJEJEJEJEJE.... EXCITANTE DESAYUNO, EXCITANTE RELATO.
ResponderEliminarUN BESAZO PURAMENTEINFIEL!!!
¿Qué te crees tú? Imagina si se empieza así, cómo se puede acabar...
EliminarLa compañía, estupenda, como siempre.
Besos de Pecado.
Hola guapa! Tremendo desayuno,y tremendo polvazo mañanero! Quién pudiese empezar así el días más menudo. Realmente tu forma de describir las escenas me pone los pelos de punta y me dan una envidia....jejeje.
ResponderEliminarUn besazo!
¡Guapa, tú! ¡Menos mal que no te pringaste de chocolate porque vamos...!
ResponderEliminar¿Los pelos como escarpias? ¡Qué exagerada! Pero me halaga. Sí, lo hago bien, vale :-) Pero cada día aprendo un poquito más de cada uno de vosotros.
Besos de Pecado.
Yo no tengo muy buen despertar, pero despues de leerte, cambiaré :)
ResponderEliminarA nadie le amarga un dulce, Amow... A mí no me va pero en estas ocasiones se puede hacer un esfuerzo... ¡Cambia, cambia! Fruta hay mucha...
EliminarBesos de Pecado.
Lady PI, no me va a quedar más remedio que denunciarla a las autoridades competentes...
ResponderEliminarCon tanta pasión, seguro que se derritió toda la nieve de la sierra...
Ahora ya sabemos quien es la culpable del cambio climático :-)
Tiene vuesa merced más peligro que el anticiclón de las azores :-)
Continúe, continué voacé... este es el efecto invernadero que a mi me gusta :-)
Besos derretidos desde la mansión
¡Cómo es usted! ¡Acusarme de tal manera! Tengo muchos pecados y otros tantos delitos... pero del cambio climático de la montaña... No, de ese precisamente, no.
ResponderEliminarBesos de Pecado (¿con chocolate o con cambio climático?)
Yo estoy a favor de los despertares... Ojalá fueran todos así.
ResponderEliminarMe encanta cómo escribes y describes... es impresionante.
Un beso enorme :)
Muchas gracias, guapa. ¡Como si tú no lo hicieras bien! Nos echamos tantos piropos los unos a los otros que cualquier día salimos volando en una pompa de jabón. Me gusta saber que os parece que lo hago bien. No lo hago mal, pero, sobre todo, me gusta transmitir y llevaros a convertiros en protagonistas. Eso me hace sentir muy orgullosa de lo que hago. Y como he dicho tantas veces, también aprendo mucho de todos vosotros.
ResponderEliminarBesos de Pecado.
Besos de Pecado.
Mmmmhhh ! Chocolate !
ResponderEliminarMMmmhhh ! Fresas !
MMmmhhh ! Fresa bañada en chocolate y empapada en...
Qué calorías tan deliciosas ! ! !
Te felicito por haber disfrutado un desayuno tan exquisito, sublime !
Besos golosos
Me encantan esos despertares, y mas con chocolate, no me puedo creer que no te guste el chocolate, porque ese es mi vicio, y soy diabetica, asi que hazte idea que lucha la mia jejeje
ResponderEliminarBuenisimo relato, me encanta como describes cada momento, besitosss
Muchas gracias de entrada. Sí, el chocolate es algo que me da enteramente igual. Yo también soy diabética. Creo que lo comentamos en un intercambio de comentarios hace ya un tiempo pero el chocolate negro, cuanto más puro, ya sabes que no es tan malo, así que puedes darte un caprichillo jejeje... Y si no, ya sabes, hay otras formas de disfrutar de él ;-)
EliminarBesos de pecado.
Los comentarios que leo me parecen un poco absurdos, pero bueno, no quiero entrar en eso......para empezar tu blog me ha sorprendido gratamente, está muy logrado y para ser sincero tú relato no está mal, mejor de lo que leo últimamente....no esta mal, no.
ResponderEliminarAnte todo, bienvenido a esta humilde casa donde la única pretensión es que uno se sienta a gusto y disfrute del paisaje. Me alegro que te guste el blog y, además, gratamente. Respecto a los comentarios, cada uno es libre de decir lo que quiera siempre que sea con respeto, ya ves que no hay filtro de ninguna clase. Las palabras siempre son bien recibidas. Nos gusta que nos lean. Nosotros ya sabemos cómo hacemos las cosas pero pueden gustar o no. La palmadita en la espalda, con sinceridad, siempre es buena. ¿A qué a ti también te gusta? Espero verte muy pronto por aquí. Yo ya visité tu casa. No esta mal, no...
EliminarBesos de Pecado.
Te has superado.... fresas chocolate, un paisaje precioso y esa pasión q te envuelve y q nos ha excitado a todos.
ResponderEliminarUn beso
Muchas gracias, Dav. Feliz fin de semana.
EliminarBesos de Pecado.