La fiesta se prolongó más de lo que pensaba. Era casi madrugada. Iba algo cargado por la
bebida. Me metí en el ascensor y pulse el número 4 –o eso pensé-. Los pasillos
eran todos iguales y, la verdad, no estaba como para buscar diferencias. Mi
cabeza algo pesada, y mi mano derecha buscó la llave de mi habitación en
el bolsillo del pantalón. Saqué la llave, de esas que son tarjeta. Me costó un poco encontrar la ranura
hasta que me di cuenta de que no era mi habitación, que estaba en otro piso.
Busqué el ascensor
pero vi una puerta entreabierta. Miré. No había nadie. No oí ruido… Lo que me pareció extraño.
Despacio, en puntillas para que nadie se diera cuenta de mi presencia,
fui entrando. Todas las puertas estaban entreabiertas, como invitando a entrar.
Fui mirando una a una las estancias. Había ropa en el suelo. Ropa femenina:
medias, los zapatos, un vestido de noche… Un sujetador… Era tentador ir descubriendo
cada prenda. La última habitación era la del dormitorio. A través de un gran espejo, vi
un cuerpo que parecía que estaba peleando solo. Al fijarme más, vi que se
trataba de un cuerpo de chica, la cual intentaba quitarse el tanga.

Mi cuerpo, en ese momento, se estremeció. Ese cuerpo... Tan bella. Ese
culo, tan apetecible… Mi dolor de cabeza desapareció de golpe. Ahora era otra cosa de mi cuerpo la que empezaba a doler… Un dolor suave que hacía que
mi cuerpo buscara más sensaciones en ese otro cuerpo desnudo que no paraba de
moverse.
Instintivamente, mi mano se dirigió a mi pene pero, como un acto
reflejo, lo solté, apoyándome en el marco de la puerta, suspirando por lo que
veía, por lo que sentía… Pero no quería ser como un ladrón en la noche. Me llevé la mano a la cabeza, negándome.
Giré de golpe mi
cuerpo con intención de marcharme, sin darme cuenta de que había una cómoda, y
en ésta, un jarrón. Tropecé con ella y el jarrón cayó al suelo, haciéndose añicos en el suelo.
Ella lo oyó. Se incorporó en la cama. Salió hasta el vestíbulo y se cortó con uno de los trozos, dando un gran grito de dolor. Vi cómo empezó a sangrar por el pie y, sin
pensarlo, me abalancé sobre ella intentando tapar aquella herida con mi pañuelo.
Ella se asustó al verme. Dio un grito y le intenté tapar la boca con mi mano:
- Por favor, no grites. No pasa nada. Me equivoqué de habitación y cuando me dí cuenta, quise salir; pero soy
un torpe y tiré el jarrón… Y, ahora, te hice esa herida… Perdona, pero no grites por favor… Soy médico... Te curaré esa herida. No es grave pero hay que desinfectarla bien y poner un apósito
o algo.
No dejaba de mirar ese cuerpo desnudo, tan perfecto: Pechos duros,
caderas suaves. Justo en medidas y unas largas piernas que hacían pensar en los placeres al final de ellas.
La cubrí con una de las sábanas y la tomé en brazos. La llevé hasta mi habitación donde
tengo un pequeño botiquín con el que nunca dejo de viajar.
Me incliné hacia ella. Cogí el pie herido y le fui limpiando el corte con sumo cuidado. Ella me
miraba como yo lo hacía y me sonrió.
-¿Te hace gracia?
- Es hora de desayunar –comenté puesto
en pie.- ¿Te importa si desayunamos juntos?
Parecía ingenua pero tenía todos los peligros del
mundo. Era como un demonio disfrazado de ángel y, aquí, el único diablo soy yo... Y yo
soy quien domina a cualquier demonio y, por tanto, a cualquier ángel que se me antoje o se
me cruce en el camino.
Y, a este ángel endemoniado sé cómo tratarlo.


¡¡Qué ganas de leer la segunda parte!!
ResponderEliminarBesos Carnales.
Espero que te guste porque te aviso que es para chuparle los dedos según mi punto de vista
Eliminar:-)
Besos de Pecado.
Los ángeles tienen su encanto y perdición, y si están encarnados en cuerpo femenino, pues...
ResponderEliminarBesos de dulce.
Si lo están, Dulce, tengo la sensación de que es el mejor de los Pecados que uno pueda tener entre sus manos... Dominar ese demonio para convertirlo en ángel y que haga la voluntad de su dios... pues...
EliminarBesos de Pecado.
Una história que no se pasa comigo nunca....
ResponderEliminarAiaiaiaia
vaya, vaya, milady..., así que tener conocimientos médicos y saber manejar un bisturí da puntos?
ResponderEliminarQue alegría me acaba de dar usted jejejeje.
Aunque eso de colarse uno en habitaciones ajenas sin permiso...
Imaginese que en vez de tan hermosa y sensual dama, se hubiera encontrado a un paticorto onanista...
Si es que en esta vida la suerte y el destino lo es todo jejejeje.
En fin, que me alegro de que la puerta abierta diera a un inicio de historia tan prometedor...
Esperaré ansioso la continuación...
PD: Esta vez se ha colocado vuesa merced "al otro lado", y de momento lo esta bordando. Espero de corazón que eso no significa que lleve un Dominante masculino dentro de usted jejejeje
besos desde la mansión, mi querida amiga
Mi estimado D. Sayiid, qué alegría verle de nuevo por estos lares. Y bien sabe usted que me preocuparía de pasar esa línea roja con lo dulce, delicada y relajada que soy yo para estas cosas.
ResponderEliminarPero soy mucho de oír, ver y callar y quedarme con todo... Desde que paseo por su casa tan a hurtadillas y me echo un ojo a esas habitaciones de su Mansión, además, de que siempre hay manos que están prestas a echar un ayudita, creo que algo voy aprendiendo por el camino.
No obstante, sí, tiene Usted razón, qué suerte se tiene a veces...
En fin, espero que la segunda aparte cumpla sus expectativas, así como la del resto, y ello me lleve a descubrir y plasmas otros caminos inexplorados.
Besos de Pecado.