Abandono la venda y mis párpados descansan.
Serena es mi mirada perdida de tus ojos...
Y mientras mi cabello cuelga empequeñecido
sobre el nudo que cubre mi espalda,
y mis brazos refugian la turgencia de mis pechos,
mis manos se entrelazan en el vértice herrado de mis caderas...
Y frente a mí, agrandada en la fuerza del deseo,
se tiende erguida la figura de quien domina, de quien manda y sujeta,
de quien como arpones sobre mis pezones
rígidos, agudos, sofocados y excitados...
sus dedos actuaron.
Y yo, con aires de Reina inclinada, de mirada baja y sentido altivo,
con acatamiento y tributo homenaje de respeto,
forjo en sentimiento aquello que nadie me roba:
la magia que inclina a la voluptuosidad, que inspira y deleita el momento
en el que el hombre de mirada que ordena y manda,
se pierde sigiloso a mi espalda;
y tan sutil como delicado, tan decidido como enérgico,
con ambas manos destensa la gruesa cuerda de esparto
que a mi cuerpo compadece.
Y yo, turbada, entregada y callada,
parezco y soy el alma de un estremecimiento,
sensación de emoción intensa,
cuyo interior desvirgado por enésimo tiempo,
de manantial a cascada de placer se ha desbordado.


He sentido la entrega y la sensualidad con la que has decorado el momento placentero donde reinan las ofrendas.
ResponderEliminarAdmirable, mi querida Mag.
Toda una Reina de las palabras.
Mil besitos, preciosa.
Hola, Auro :-)
EliminarGracias por tus palabras.
El sentido de la entrega es como esas dádivas que nacen del corazón.
Besos de Pecado.
He leído y sentido la entrega dulce y fuerte... terna y apasionada....
ResponderEliminarSe esa Reina necesitar más un esclavo. me pongo por entero!!!!
Lindo el poema....que tiene el olor de lujuria total!!!
Te tomo la palabra llegado el caso :-)
EliminarBesos de Pecado y mil gracias.
Una reina arrodillada y la vez altiva es algo que tiene una carga de erotismo, como el resto de tus versos. Toda una sacerdotisa de Afrodita.
ResponderEliminarBesos.
Una Reina tiene Rey, así que la entrega se gana igualmente.
EliminarGracias mil y besos de Pecado para ti.
Eres toda una Reina y Señora, entregada y apasionada.
ResponderEliminarUn besazo.
Se intenta. Se hace lo que nace y de la mejor manera posible.
EliminarMil gracias.
Besos de Pecado.
Una Reina que sabe inclinarse ante quien la rinde, no pierde por ello su nobleza, sino que la engrandece.
ResponderEliminarBeso dulce Magda.
Jamás. Es digna en todo momento y ha de saberlo el Rey y no olvidarlo.
EliminarBesos de Pecado.
La entrega no es una condición, es un regalo.
ResponderEliminarUn regalo que sólo recibe quien de verdad lo merece...
Es el mayor de los regalos que alguien puede recibir...
Pues la entrega es poder sobre la persona entregada, pero a la vez, es responsabilidad y dedicación hacia esa persona...
Las cadenas que unen a la sumisa a su Amo, también unen al Amo con su sumisa...
Y quizás por carácter uno domine y la otra se someta, más..., en el fondo, ambos son, y lo saben, una unidad indivisible...
Hermoso relato, lady PI.
Una vez más, lleno de fuerza y pasión.
Una vez más..., tocando la fibra sensible...
Besos, mi apasionada amiga, desde la mansión.
Nadie mejor que usted para explicar este sentimiento mutuo de dar y recibir que en un momento dado es lo mismo.
EliminarMil gracias por sus palabras, mi querido D. Sayiid.
Besos de Pecado.
En cada entrega hay un regalo y en cada regalo una sorpresa
ResponderEliminarque cuando mas se desea mas se engrandece, como el alma.
Abrazos apasionados
Así es Clip. Lo importante es esa intención, la mano que entrega y la mano que recibe.
EliminarBesos de Pecado.