Están tus ojos vendados por la seda de mi lujuria,
que te cruza el pecho, de lado a lado,
en los pulsos de fuego que mi boca irradia.
Finge tu boca el alarido de la calma
propagada en hálitos de ceguera
que guindan el centro de tu centro,
axiomas de axiomas,
apotegmas de adagios
de tu cuerpo febril del mío.
Te entregas al ímpeto contemplado
como la santa justicia sin juez,
al páramo donde mis blasfemias oran
al son de las insolencias de tu bálano,
profanador y soberbio.
4-octubre-2016

Interesante manera de ver la sensualidad
ResponderEliminarBlasfemias que supuran pecado y pecados que condensan placeres.
ResponderEliminarBeso dulce Magda y feliz inicio de mes.
Utilizando esas palabras quién se va a negar a blasfemar un poco de la manera que las escribes...
ResponderEliminarUn beso.
Blasfemar pecando en su cuerpo, embistiendo el placer, eyaculando lujuria por cada poro de la piel.
ResponderEliminarMmm a mí la imagen me tienta y provoca.
Un beso pecaminoso.
Soberbio es todo cuanto he leído y disfrutado, mi querida Mag. Me maravilla el uso de tu lengua, de tus versos pintando intensidad.
ResponderEliminarQué placer leerte a estas horas de la noche, preciosa.
Mil besitos.
Blasfemar así es un bendito pecado digno de ejecutar…
ResponderEliminarMaravilloso, querida, Mag… Tus versos son una exquisita oda, cual sentencia del sentir y la entrega, de la piel y el alma…
Bsoss enormes ♥
Ya creo yo que se profesen blasfemias y se oigan insolencias... no es para menos... el verdadero pecado sería que así no fuera.
ResponderEliminarBesinos.
Cuando una se encuentra ante el auténtico "diablo", los únicos rezos que caben es una retahíla de blasfemias que enardezcan todos los sentidos y todos los deseos, un auténtico rosario de entregas mutuas.
ResponderEliminarMil gracias a tod@s por vuestra compañía, por hacerme sentir así de bien.
Besos de Pecado.
Fuerza y garra en estos versos que traspasan, haciendo de la blasfemica palabra un Don, el tuyo, oradora y portadora de sentidos.
ResponderEliminarBesos.