Están tus ojos vendados por la seda de mi lujuria,
Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.
El Tacto del Pecado
He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.
martes, 1 de noviembre de 2016
BlasfeMío...
Están tus ojos vendados por la seda de mi lujuria,
Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.
La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.
Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.
Amén.
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.

Interesante manera de ver la sensualidad
ResponderEliminarBlasfemias que supuran pecado y pecados que condensan placeres.
ResponderEliminarBeso dulce Magda y feliz inicio de mes.
Utilizando esas palabras quién se va a negar a blasfemar un poco de la manera que las escribes...
ResponderEliminarUn beso.
Blasfemar pecando en su cuerpo, embistiendo el placer, eyaculando lujuria por cada poro de la piel.
ResponderEliminarMmm a mí la imagen me tienta y provoca.
Un beso pecaminoso.
Soberbio es todo cuanto he leído y disfrutado, mi querida Mag. Me maravilla el uso de tu lengua, de tus versos pintando intensidad.
ResponderEliminarQué placer leerte a estas horas de la noche, preciosa.
Mil besitos.
Blasfemar así es un bendito pecado digno de ejecutar…
ResponderEliminarMaravilloso, querida, Mag… Tus versos son una exquisita oda, cual sentencia del sentir y la entrega, de la piel y el alma…
Bsoss enormes ♥
Ya creo yo que se profesen blasfemias y se oigan insolencias... no es para menos... el verdadero pecado sería que así no fuera.
ResponderEliminarBesinos.
Cuando una se encuentra ante el auténtico "diablo", los únicos rezos que caben es una retahíla de blasfemias que enardezcan todos los sentidos y todos los deseos, un auténtico rosario de entregas mutuas.
ResponderEliminarMil gracias a tod@s por vuestra compañía, por hacerme sentir así de bien.
Besos de Pecado.
Fuerza y garra en estos versos que traspasan, haciendo de la blasfemica palabra un Don, el tuyo, oradora y portadora de sentidos.
ResponderEliminarBesos.