Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

El Placer del Infierno...

Otra vez tu cuerpo insensato y atrevido
vuelve a usurpar mi piel y mi cuerpo.
Y una vez más, me convierto en tu gran Pecado;
ése que te excomulga en el centro de mis entrañas.
Invocaré los placeres reclamados por mi cuerpo.
Gritaré, eyaculados, los deseos que se desatan en la lujuria que conservas para mí.
Dejaré que te sacralices consagrándote en la virtud de mi sexo. 
Te permitiré devorar mis pechos,
tomarme y adentrarte en mis abismos más celosos, 
sucumbidos a los latigazos de mi sangre
hasta que tus aguas hiervan en mis calderos y así, sabrás del fuego del castigo eterno; 
ése que como mortal te ofrezco a ti, olvidado príncipe rebelado de los ángeles más rebeldes.

No te negaré... 
No me negarás...

Y el Pecado se hará más grande. 
Crecerá en mí como la esfinge cilíndrica reverberará sobre ti.
Y este Infierno que clama entre mis piernas
será un placer si te hallas sobre mí.
Tú no eres hoy el Pecado,
haz conciencia de ello.
Hoy eres el Pecador y yo el Templo en el que te serán perdonadas todas tus herejías.
 Profanaré toda esa inmoralidad que en ti existe
porque mi perversión, hoy, es solo el inicio de tus letanías.
Reza. Suplica. Ruega y pide con humildad y sumisión
la salvación de tu alma
que empieza en mis labios y culmina entre mis muslos.
Muéstrame el esplendor que escondes bajo tus sotanas,
la bestia oculta bajo tu piel, la que se quema con tus confesiones más escondidas
y apresaré el falo de tu demencia
para convertirla en hostia consagrada
porque, al final, soy la otra parte de tu puta alma consentida.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ante su dios...

Enclavado se hallaba en cruz. Sus brazos y sus piernas la describían,
 y ante su discípula, en bien aprendido acto de contrición como en clara penitencia, le dijo con la voz que se desdibuja entre las entrañas del placer y las palabras calladas de deseo desbordado:

"Mujer, aquí tienes al hombre.
Haz de tu Pecado mi Ascensión
y hazme alcanzar esa Gloria que tu dios merece."

lunes, 1 de septiembre de 2014

Sólo un juego...

Hoy voy a ser yo quien juegue contigo, 
y no lo haré como quien juega con niños
y, a pesar de las reglas, no habrá quien se disculpe
pues en nombre del Pecado todo nos es perdonado.

Abrazaré esa desnudez que despunta y la haré mía
estrechándola entre los cordeles que se deslizan por las anillas
entre tacones de aguja y puños que tiran. 

Y daré forma a tus entrañas,
convirtiéndolas en la mujer que deseas,
de tus testículos, mis pechos
y de tu glande, mi cabeza.

Alegato

Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.

La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.

Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.

Amén.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.